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Gaslighting: abuso psicológico sutil y devastador

por | Blog, psicología, relaciones de pareja

Qué es el gaslighting

El gaslighting es una forma de manipulación en la que una persona, para ganar poder psicológico sobre su víctima y/o ocultar sus verdaderos motivos, le hace cuestionarse sus opiniones, sus percepciones, sus sentimientos, sus recuerdos.

El término proviene de la obra de teatro Gaslight, que se estrenó en la gran pantalla en 1944. La protagonista, una mujer joven e inocente, después de apenas dos semanas de noviazgo, se casa y se va a vivir con un marido aparentemente encantador. Sin embargo, él empieza, premeditadamente, a mover objetos en la casa, a hacerlos desaparecer y aparecer, a bajar la intensidad de las lámparas de gas (de ahí el nombre de la película), etc.

Cada vez que su mujer ve cambios y se lo comenta, él niega haber visto nada raro, y le hace pensar que ella se lo está imaginando todo.

Poco a poco la mujer se va sintiendo más y más insegura, e incluso llega a cuestionarse su propia cordura.

Es importante puntualizar que a menudo se habla de gaslighting en contextos en el que un hombre manipula a su pareja, pero este tipo de comportamiento se puede dar en mujeres, familiares, amigos, incluso jefes o compañeros de trabajo.

La técnica del gaslighting es muy efectiva, y es fácil caer en la trampa.

El manipulador trabaja de manera sutil y gradual. Empieza con pequeños comentarios críticos, pequeñas mentiras, pequeñas manipulaciones de la realidad.

Tú lo aprecias, confías en él, así que no se te ocurre, ni puedes creer, que esta persona te esté intentando manipular.

Quizás lo confrontes, o expreses tu disconformidad con su opinión, pero a menudo acabas cediendo, y dejas pasar el tema, porque el manipulador es muy persuasivo.

Sin embargo, mientras él va aplicando sus tácticas manipuladoras, y tú vas aceptando cada una de sus explicaciones, vas perdiendo poquito a poco la confianza en ti misma, en lo que ves, oyes, crees, sientes, recuerdas…

Te da la sensación de que hay algo raro, sientes un vago malestar, pero no sabes exactamente por qué.

A menudo te criticas a ti misma pensando que eres una exagerada, una histérica, o una paranoica.

Y probablemente te sientas culpable por sospechar de una persona a la que quieres y en la que confías.

El gaslighter, por el contrario, se expresa con absoluta convicción, presentándose como una persona racional, cuerda y sensata, con una excelente memoria además.

De esta manera, va ganando control psicológico sobre su víctima, que termina viéndolo como la única referencia segura en su vida.

 

Cómo se lleva a cabo el gaslighting

El gaslighter, o manipulador, tiene un amplio abanico de tácticas, todas ellas tremendamente efectivas.

  • TE MIENTE

El gaslighter miente con absoluta naturalidad, y se puede mostrar herido o indignado si dudas de él: “a esa chica no la conozco de nada, no sé cómo se te ocurren esas cosas, ¿estoy casado contigo, no?”.

  • LO NIEGA TODO

El manipulador niega que haya dicho tal cosa, o haya hecho tal otra, con lo cual tú piensas que tu memoria te falla: “qué va, para nada, yo no te he dicho que iremos juntos a cenar el viernes”.

  • ACOSO Y DERRIBO

El gaslighting se lleva a cabo de forma gradual, poquito a poco. Tú vas perdiendo más y más seguridad en ti misma, y terminas psicológicamente dependiente del manipulador.

  • EVITA LA CONFRONTACIÓN

El manipulador se niega a hablar de lo que te molesta o causa inquietud. O cambia de tema para distraerte, o no te toma en serio: “son paranoias tuyas… por cierto, ¿dónde estabas tú el lunes por la noche?, ¿por qué llegaste tan tarde a casa?”.

  • CUMPLIDOS OCASIONALES

Esto te confunde, te hace pensar que tampoco es tan malo. Pero esto es parte de su estrategia. Una de cal y otra de arena. Así te mantiene en la cuerda floja: “menos mal que te tengo a ti para plancharme las camisas”.

  • TE CONFUNDE

Sabe que tu instinto natural es buscar a algo o a alguien que te ayude a sentirse más estable. Por ello, se posiciona como la persona en la que puedes confiar: “tú no tienes ni idea … lo que ha pasado es esto … (explicación)”.

  • PROYECTA

Te acusa a ti de lo que hace él: de ser mentirosa, de engañarle, de ser agresiva, de no tomarle en cuenta… Y mientras tú te sientes insegura y/o te defiendes, no estas prestando atención a su comportamiento: «¿Yo, ligar con una chica? Mirate tú, con tu jefe … estabas muy simpática con él, ¿no te das cuenta que lo que quiere es llevarte a la cama?”.

  • TE PRESENTA COMO UNA DESEQUILIBRADA

El manipulador te hace creer a ti y a otros que eres emocionalmente inestable. Así, si tú te quejas de que algo va mal, nadie te prestara atención: “María últimamente se queja por todo, está de los nervios … tengo que tener mucha paciencia con ella”.

  • INVALIDA TUS SENTIMIENTOS

Cuando le comunicas tu malestar, te hace pensar que eres una exagerada, una histérica, una loca, …: “¡Pero si era una broma! No te irás a enfadar por eso, ¿verdad? Madre mía, qué mal te pones por una tontería”.

  • ATACA LA CREDIBILIDAD DE OTROS

Te hace ver que no puedes confiar en los demás, que son exagerados, mentirosos, envidiosos … De esta manera, te aísla, y aumenta el control y el poder que él tiene sobre ti: “Yo a tu hermana no le haría mucho caso, tiene problemas con su marido y se piensa que todos los hombres somos iguales”.

  • TE HACE SENTIR CULPABLE

El gaslighter adopta la posición de víctima, te dice que se siente atacado, agredido, cuando tú lo cuestionas o manifiestas tu malestar: “no paras de meterte conmigo, con todo lo que hago por ti…de verdad que no me lo merezco”.

 

Consecuencias del gaslighting

Llega un momento en el que te sientes fundamentalmente insegura, inestable, preocupada, dudas de tu cordura y de ti misma, te achacas la culpa de tu malestar, te cuesta tomar las decisiones más simples, buscas excusas para el comportamiento del manipulador, te sientes aislada… y al mismo tiempo te aferras como un clavo ardiendo a él, perpetuando el círculo de dominante-dominada.

Si empiezas a sospechar del manipulador, puede que racionalices la situación. Como crees que eres un “desastre”, ya tienes suerte de tener a alguien al lado «que te aguante”.

También puede que entres en la negación de lo que sospechas. Te da miedo confrontarle y las posibles consecuencias (separación, la opinión de los demás, el efecto en tus hijos…).

Reconocer que has sido víctima de abuso, puede crear una situación de duelo y de trauma, en la que lloras la pérdida de una persona en tu vida a la que apreciabas y en la que confiabas, y su traición.

Puede que te culpes, porque crees que te merecen lo que te han hecho, o porque crees que lo has permitido, o porque no puedes creer que hayas sido tan «tonta».

Puede que sientas una rabia enorme, y humillación, porque han abusado de tu confianza y tu buena fe.

Puede que pierdas tu fe en los hombres, o en la humanidad, y adoptes una actitud defensiva y desconfiada.

Puede que estés tan hambrienta de aprobación, que en adelante adoptes una actitud submisiva para agradar a otros, lo cual incrementa las posibilidades de volver a caer en las garras de un manipulador.

El gaslighting, en resumen, es una forma de abuso psicológico que te desestabiliza hasta en lo más profundo de tu ser: destroza tu seguridad en ti misma y tu confianza en todo y en todos.

Esta cruel maniobra de control es devastadora y puede crearte síntomas de ansiedad y de depresión.

 

Cómo defenderse del gaslighting

Si te estás preguntando si eres víctima de gaslighting, pero no estás segura, lo primero que tienes que hacer es salir de tu aislamiento.

El gaslighter, la persona en la que confías, te dirá que te lo estas imaginando todo y ridiculizará tu preocupación y tu malestar.

Por eso es muy importante hablar con otras personas que estén fuera de su esfera de influencia, alguien a quien el gaslighter no pueda manipular. Por ejemplo, alguna amiga de confianza, un familiar que te apoye al 100%, o un/a psicólogo/a.

Al mismo tiempo, toma notas de en qué momentos te cuestionas a ti misma, a tus percepciones, tus sentimientos, tus recuerdos. ¿Suele ser cuando hablas con el presunto manipulador? ¿Qué patrones ves ahí?

Una vez que te confirmen, o que tú veas, que tienes una relación con un gaslighter, aléjate todo lo que puedas de él. Si es posible, interrumpe todo contacto.

Por mucho que lo aprecies, y que lo sientas como alguien muy importante en tu vida, acuérdate de que es un manipulador de primera, que sus motivaciones son egoístas, y que está dinamitando tu cordura, tu bienestar y tu confianza en ti misma.

Es imposible tener alguien así cerca de ti y no sentir malestar, porque conoce tus puntos débiles y los sabe explotar a la perfección.

Si no puedes alejarte de esta persona, te habrás de proteger:

  • Obsérvalo y descubre sus patrones de comportamiento. Así sabrás cuando te está intentando manipular.
  • Recuerda que todo lo que hace tiene que ver con él, y con su profunda inseguridad en si mismo, y no contigo. Es posible que esta persona tenga un trastorno de la personalidad.
  • No intentes cambiarlo. Intentar cambiar a alguien, en general, es garantía de frustración, y en este caso, el manipulador prácticamente nunca admite el abuso que está perpetrando. Para él no es un problema, ¿por qué habría de cambiar?.
  • Recuerda que a opinión del manipulador no constituye tu realidad, ni te define como persona. No creas nada de lo que te dice, ya que no puedes confiar en él ni para los detalles más banales.
  • No pierdas tiempo y energía discutiendo con él.
  • Busca el apoyo de gente cercana a ti, que estén fuera de la influencia del manipulador.
  • No te culpes ni te critiques a ti misma por haber caído en sus redes. Ya has sufrido abuso psicológico por parte de una persona, no te lo inflijas a ti misma.
  • Aprende a ser asertiva, a decir no, a identificar tus límites y a hacerlos respetar.

Por último, tanto si te alejas del manipulador, como si sigue estando en tu vida, te recomiendo que busques ayuda psicológica.

Los psicólogos te escuchamos sin juzgarte, te ayudamos a reconocer comportamientos tóxicos, a reforzar tu asertividad, a reconstruir la confianza en ti misma, y a sentar las bases de relaciones sanas en el futuro.

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