salud mental empeorando

La salud mental no es “cosa de locos”. La salud mental tiene que ver con tu bienestar, tu equilibrio, tu serenidad, tu ilusión y, en suma, con tu calidad de vida.

Tampoco es una cosa de blanco o negro, algo que se tiene, o no se tiene. Es una cuestión de grado.

Los problemas, las preocupaciones, la presión, puede hacer que nos sintamos inquietas, estresadas, o agobiadas. En la mayoría de los casos es algo pasajero. Es normal y humano tener momentos buenos, y momentos menos buenos. El problema es que a veces, el malestar se va cronificando, y llega a convertirse en un gran lastre. La vida pierde brillo, y nuestra mirada también.

Signos de que tu salud mental está empeorando

Evitas a la gente

Cuando nos sentimos mal, generalmente tenemos tendencia a replegarnos. El estar con otra gente se nos hace incluso doloroso, porque nos damos cuenta de que no estamos en la misma longitud de onda, nos sentimos defectuosas, y pensamos que no podemos aportar nada valioso.

¿La consecuencia? Rechazamos invitaciones, dejamos de proponer planes, nos comunicamos para lo mínimo imprescindible y nos volvemos poco menos que invisibles.

Duermes poco, o demasiado

Este suele ser uno de los síntomas más comunes. Cuando estamos mal solemos tener dificultades para dormir. Son las tantas y ahí estás tú, contando ovejitas. O te despiertas en mitad de la noche y te cuesta un mundo volver a dormirte.

Otras personas, por el contrario, sienten que no tienen energía para nada, y lo único que les apetece es meterse en la cama y desconectar del mundo.

También puede ser que se den ambos fenómenos: te duermes a las tantas y te levantas a las tantas, y/o te pegas siestas de horas, y por lo tanto por la noche tampoco te puedes dormir.

Tu mente te tortura 

Un signo de que tu salud mental se está resintiendo es el run rún mental. Le das vueltas y más vueltas a las cosas, te autocriticas, te angustias, te desesperas.

En estos casos tu mirada se vuelve introspectiva. De puertas para afuera estás silenciosa, pero por dentro hay mucho “ruido” mental. Puede que te cueste concentrarte en el trabajo, que se te olviden las cosas, o que pierdas fácilmente el hilo de las conversaciones.

Evitas hablar de ti

Hablar de nuestros problemas es doloroso. Sobre todo, cuando la persona delante de ti parece “normal”, contenta, y despreocupada, y tú te sientes todo lo contrario.

Así, cuando te hacen la pregunta de rigor (¿qué tal todo?) sueles contestar con monosílabos, y vaguedades, e intentas cambiar rápido de tema.

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Todo te cuesta un mundo

Cuando tu salud mental empeora, generalmente te sientes falta de energía para hacer cosas “productivas”. Puede llegar un momento en que hagas únicamente lo más mínimo y necesario (ir al trabajo y cumplir con tu “deber”), y dejes todo lo demás: las quedadas con los amigos, el deporte, tus aficiones, la música, la playa… Y es una pena, porque justamente todas estas actividades son las que te recargan las pilas, y te pueden ayudar a mejorar tu estado de ánimo.

No disfrutas de las cosas

Conectado con lo anterior: si te sientes mal e intentas quedar con una amiga, retomar la lectura, salir a pasar, ir al gym… sueles abandonar enseguida. Te frustra no poder disfrutar de esas actividades, te parecen al final una pérdida de tiempo. Es lógico, si vives metida en tu cabeza, es imposible disfrutar del aquí y el ahora.

Comes poco, o demasiado

Cuando nos sentimos mal a veces comemos menos de lo habitual. No tenemos apetito, sentimos como un nudo en el estómago, o la comida no nos sabe a nada.

En otras ocasiones, nos da por todo lo contrario: la despensa y la nevera se convierten en nuestras mejores amigas. Pensamos que vamos a picotear algo porque nos apetece, o porque estamos aburridas, pero hemos de ser conscientes de que la comida es una de las formas más usuales (y socialmente aceptables) de distraernos de nuestro sufrimiento.

Este problema se complica porque si sigues tus impulsos de no comer, o de comer demasiado, estás poniendo en riesgo tu salud. Por no hablar de los sentimientos de culpa que te asaltan, y que se suman a todo el malestar ya existente.

Pesimismo

Uno de los signos más evidentes de que tu salud mental está de capa caída es sentir desesperanza de cara al futuro. Cuando estamos sufriendo, nos parece que ese sufrimiento será eterno, que no sabremos pararlo, y que nuestro futuro está lleno de nubarrones negros.

En algunas ocasiones, el pesimismo es más latente, y se convierte en apatía. Te empieza a dar todo igual, te sientes desconectada de la vida, y de los demás, y entras en modo “supervivencia”.

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Todos estos signos apuntan a que algo va mal en tu interior, y que tu salud mental se está resintiendo. Recuerda: no tienes por qué estar sufriendo innecesariamente, o prolongando ese sufrimiento más de lo necesario. Los psicólogos somos especialistas en bienestar mental y emocional, y disponemos de las técnicas y herramientas que pueden ayudarte. Cuídate, y cuida de tu bienestar. Si tú no lo haces, ¿quién lo hará por ti?

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critico interior
SOBRE MÍ

SOBRE MÍ

Me llamo Noela Souza, soy psicóloga en Ibiza y también tengo consulta online. Mi misión es ayudar a las mujeres que se sienten pequeñas a vivir vidas grandes.

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